lunes, 4 de febrero de 2013

La superpoblación y su incidencia en la educación

Edwin Rolando García Caal

Hablar de volumen de la población y del crecimiento demográfico necesariamente debe hacerse en relación con otras variables que al final influyen también en la dinámica de la población. Una de ellas es la educación. Las relaciones entre población y educación se dan en doble vía. Por un lado el crecimiento de la población exige un crecimiento equivalente en los servicios educativos y por otro, el crecimiento de los servicios de educación influye directamente en el crecimiento de la población. Desde otro punto de vista, una mayor cantidad de población sin acceso a la educación representa un incremento de la pobreza, pero una mayor cantidad de población con acceso a los servicios de educación representa un crecimiento socioeconómico sostenido.

En ese sentido, un crecimiento socioeconómico sostenido impacta directamente sobre el crecimiento de la población que en lugar de continuar incrementándose se encamina hacia la transición demográfica. La transición demográfica se define como cambios inversos en la tasa de fecundidad y de mortalidad (Bacallao, 2000). A pesar de que esta fórmula parece sencilla, también hay que tomar en cuenta que el crecimiento de la población depende de un contexto histórico sobre el cual los servicios de educación pueden encontrar apoyo o resistencia. El contexto histórico del crecimiento poblacional en Guatemala tiene tres peculiaridades: se ha dado en condiciones de extrema pobreza, se distribuye en cuatro grupos lingüísticos y hasta 1990 estuvo al margen de los servicios de educación. Los grupos lingüísticos referidos son: mayas, garífunas, xincas y ladinos.

Posiblemente el análisis más enfático sobre los problemas educativos de Guatemala surge posterior a la proclamación de la Declaración Mundial de Educación para Todos, realizada en Tailandia en el año 1990 (ONU, 1997). Este análisis de carácter internacional propició entre 1991 y 1992 la formulación de un Plan Nacional de Acción de Educación para Todos, el cual en su parte introductoria solicitaba esfuerzos destinados a causar impactos cuantitativos y cualitativos en la educación en Guatemala, que en ese entonces se definió como un proceso en condiciones de pobreza y de marginalidad social.

En efecto, al año 1990 todo el sistema educativo respondía a contenidos impartidos en español y con una baja cobertura, sin tomar en cuenta que de forma legal ya se reconocían las características de una sociedad multiétnica, pluricultural y multilingüe (CC, 1985). La tasa de inscripción del nivel preprimario en 1993 era de 31%; en el nivel primario era de 68%; en el nivel básico era de 18% y en el nivel diversificado era de 12% (MINEDUC, 2010). En ese entonces la población venía de tres millones de habitantes1 (en 1950) a nueve millones de habitantes2 (en 1993) un crecimiento neto de 204.04% (INE, 2002). En 1993 el MINEDUC recibió una aportación financiera de 789.3 millones de quetzales (una porción del PIB que no superaba el 1.2%), de los cuales el 50.4% se orientó al nivel primario. Adicionalmente cabe resaltar que sólo el 20% de la tasa de inscripción de primero primaria finalizaba con una promoción de sexto primaria (López, 1989).

Sin embargo, el análisis del progreso de los indicadores debe también incluir los cambios en los indicadores demográficos….

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miércoles, 30 de enero de 2013

Panorama macroeconómico mundial a inicios del 2013


Edwin Rolando García Caal
Documento para fines docentes


En el 2012 la economía mundial mostró una estabilidad leve, luego del fuerte golpe sufrido a finales del 2011. La recuperación siguió frágil a lo largo de todo el 2012. Sin embargo, la actividad económica en Estados Unidos cobró avance y la mayoría de las economías emergentes y países de bajos ingresos continuaron experimentando crecimientos en sus respectivos PIB. A pesar de eso, las dificultades en Europa provocaron algunas veces altos niveles de tensión y volatilidad en los mercados y durante todo el año no dejaron de ser una fuente de vulnerabilidad para la economía mundial. Según las proyecciones presentadas por el FMI, el crecimiento en la mayoría de las economías avanzadas durante el 2012 seguiría siendo débil debido a las inquietudes acerca de los déficits públicos y la deuda pública, esto acompañado de un alto nivel de desempleo; dicha situación se cumplió (FMI, 2012).

Los países avanzados se vieron obligados en 2012 a realizar un ajuste fiscal mesurado a corto plazo, junto con planes de consolidación a mediano plazo de reformas de los programas de prestaciones laborales. Estas economías tuvieron que poner en marcha reformas estructurales en los mercados de trabajo y de bienes, para reducir el desempleo y propiciar un crecimiento más vigoroso. Las presiones inflacionarias moderadas y los riesgos para el crecimiento hicieron necesario seguir aplicando una política monetaria laxa. Los gobiernos tuvieron que abordar los riesgos fiscales y empezar a encauzar la deuda en una firme trayectoria a la baja, pero procurando no sofocar el crecimiento a corto plazo de sus mercados. En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, las autoridades tuvieron que encontrar una combinación adecuada de políticas macroeconómicas que contrarrestaran los riesgos mundiales a la baja y que además, en ciertos casos, mantuvieran bajo control las presiones de sobrecalentamiento crediticio (FMI, 2012).

En las economías emergentes y en desarrollo se preveía que se mantendría un crecimiento sólido, pero la gestión de los riesgos a la baja ha sido todo un desafío. Algunos países enfrentaron presiones de sobrecalentamiento, relacionadas con la fuerte expansión del crédito. En otros países el crédito fue modesto. Dado que los riesgos se inclinaban decididamente a la baja, las autoridades de política económica tuvieron que ir en busca de un equilibrio (FMI, 2012).

El 2012 fue un año en el que todos los países tuvieron que trabajar para verificar que los grupos más vulnerables de la sociedad estuvieran protegidos de las secuelas de la crisis financiera. Para infundir confianza y lograr la estabilidad, se necesitó una constante cooperación en materia de política económica entre países. Con el objetivo de avanzar aún más hacia la solución de los desequilibrios mundiales y el déficit de la demanda mundial, los países con altas tasas de ahorro tuvieron que tomar medidas para quitar los obstáculos que estaban frenando el consumo y la inversión, apoyándose en tipos de cambio que dependieran más de las fuerzas del mercado (FMI, 2013).

El sector financiero mundial siguió siendo una prioridad, sobre todo debido a la necesidad de implementar de manera coherente, nuevas regulaciones a escala mundial para evitar los créditos riesgosos y corregir otras deficiencias, tales como los problemas relacionados con las instituciones consideradas demasiado complejas para quebrar, el sistema bancario paralelo y la colaboración transfronteriza en materia de supervisión y resolución bancaria (FMI, 2012).

Las economías emergentes y en desarrollo se enfrentaron al desafío de calibrar las políticas macroeconómicas para contrarrestar los riesgos mundiales a la baja y respaldar el crecimiento que traían, mientras que en algunos casos, se requirieron esfuerzos para evitar que las presiones del sobrecalentamiento crediticio alcanzaran niveles excesivos. Las políticas económicas más robustas aplicadas en Europa ayudaron a estabilizar los mercados, y la actividad en Estados Unidos continuó mejorando. Al final del año, la mayoría de las economías emergentes y de los países de bajos ingresos lograron mantener sus tasas de crecimiento (FMI, 2012).

Al cierre del ejercicio 2012, las persistentes dificultades económicas y financieras en la zona del euro, combinadas con la incertidumbre política en la misma zona, seguían constituyendo una fuente de vulnerabilidad para la recuperación mundial. Muchas economías continuaron arrastrando una pesada carga de la deuda en múltiples sectores, de manera que el saneamiento de los balances se ha extendido a los gobiernos, empresas y hogares. Además, muchos países con un alto nivel de deuda externa enfrentaron el desafío de reequilibrar su situación en el contexto de graves problemas de competitividad y una demanda externa limitada (FMI, 2013).

Aunque al final del 2012, las economías emergentes seguían cosechando los frutos de sus sólidos marcos macroeconómicos y de las reformas estructurales aplicadas anteriormente, para el año 2013 las autoridades de política económica deberán diseñar una combinación cuidadosa de políticas financieras macroeconómicas y estructurales que garanticen un proceso fluido de desapalancamiento, respaldar el crecimiento y facilitar el reequilibrio. Esto debido a que tras una década de crecimiento vigoroso, respaldado por la rápida expansión del crédito o los altos precios de las materias primas, se fueron acumulando vulnerabilidades al interior de estos países (FMI, 2013).
 
Los riesgos para las perspectivas del 2013 se mantienen a la baja. En primer lugar... (ver artículo completo)




martes, 16 de octubre de 2012

¿Será niño o será niña?



LA OSCILACIÓN DEL SUR



Edwin Rolando García Caal

La oscilación del sur es un fenómeno climático que interrumpe la normalidad establecida entre dos áreas geográficas al Sur del planeta. Estas áreas son Australia y América del Sur las cuales se encuentran separadas por el océano pacífico.

En la normalidad, el mar de Australia se encuentra aproximadamente a unos 30 grados centígrados de temperatura ambiente. Esta circunstancia hace que el mar esté físicamente caliente, hasta unos 100 metros de profundidad y por tal razón es común que las personas le denominen “la piscina de agua caliente”. Mientras tanto, en la costa de América del Sur en la normalidad, el mar se encuentra aproximadamente entre 15 y 20 grados centígrados de temperatura ambiente. Esta circunstancia hace que el mar esté físicamente entre templado y frío. Ante estas condiciones, en la costa Suramericana el nivel del mar está a 0 metros, mientras que en Australia el nivel del mar está 40 centímetros arriba de ese nivel. Esa elevación del nivel del mar en Australia, sobre el nivel de América del Sur se debe en primer lugar a la temperatura cálida (baja presión) la cual provoca que el agua esté menos densa y en segundo lugar a la fuerza de los vientos alisios, los cuales soplan desde América del Sur hacia Australia en un circuito denominado comúnmente “corriente oceanográfica ecuatorial”. Estos vientos desplazan el agua desde las costas de Suramérica y la acumulan en Australia.

En ocasiones los vientos alisios pierden fuerza y debido a esto las aguas calientes de Australia se regresan hacia las costas de Suramérica, elevando la temperatura de estas aguas por arriba de los 20 grados centígrados. Cuando los vientos alisios recuperan la fuerza enfrían nuevamente el agua y hacen regresar el agua caliente hacia Australia, pero si la fuerza fría de los vientos se intensifica, enfría las aguas de Australia haciéndolas descender de los 30 grados centígrados.

Las temperaturas marítimas entre 15 y 20 grados centígrados permiten el incremento de nutrientes que alimentan el fitoplancton, este fitoplancton a su vez es importantísimo para la alimentación de los peces, permitiendo la existencia de bancos de peces de anchoveta. La llegada de aguas cálidas durante el debilitamiento de los vientos alisios empobrece el contenido de nutrientes causando la caída de la actividad pesquera.

Cuando la temperatura de las aguas oceánicas en América del sur se eleva más allá de los 20 grados centígrados se incrementa el proceso de evapotranspiración, originando el incremento de las precipitaciones pluviales e intensificando el invierno. Este es el llamado fenómeno del niño.

Desde 1525 se han identificado 82 episodios de “El Niño”, entre los que sobresaldrían los considerados fuertes o muy fuertes de 1578, 1728, 1721, 1828, 1877-1878, 1891, 1902-1903, 1925-1926, 1957-1959, 1972.1973, 1982-1983, 1986-1987 y 1997-1998. De esta relación destacan los episodios de El Niño muy fuerte de 1925-1926, 1972-1973 y sobre todo, los de 1982-1983 y 1997-1998, causantes estos últimos de registros de temperatura del mar frente a las costas superiores en 6° C o más a la media del sector.

En 1997-98 se registró un suceso de El Niño más fuerte aún que el de 1982-83 desarrollado en el Pacífico. En el año 1997 hubo una serie de avisos y se dieron conferencias y planes de emergencia. En Marzo de 1998, los sucesos relacionados con El Niño causaron globalmente unas pérdidas directas de unos 34 billones de dólares, y acabaron con la vida de 24,000 personas. Un total de 111 millones de personas fueron afectados de alguna manera, y los sucesos relacionados dejaron a 6 millones de personas desplazadas de sus hogares. En la actualidad el Servicio Meteorológico de Australia (BoM), utiliza anomalías de temperatura mayores a 0.8° C para definir el calentamiento como un evento Niño.

En la actualidad, a la fase de pérdida de fuerza de los vientos alisios con su consecuente aumento en la temperatura del agua se le denomina “Evento de El Niño” y a la recuperación de la fuerza por parte de los vientos alisios y su consecuente reducción en la temperatura del agua se le denomina “Evento de La Niña”.

La alerta temprana asociada con el fenómeno de El Niño, es particularmente útil para el sector agropecuario, y los esfuerzos para perfeccionarla se han visto estimulados por aspectos tales como…
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sábado, 12 de mayo de 2012

Situación actual del mercado del carbono

Edwin Rolando García Caal


La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático creó las bases para que existiera una conciencia social de los países sobre la incidencia que una economía ambientalmente inadecuada trae aparejada para el clima mundial y sus graves consecuencias. Los países conocidos como en vías de desarrollo son quienes más sufren las consecuencias ya que a la hora de paliar los desastres provocados por el cambio climático, deben dirigir sus escasos ingresos hacia esos fines, debiendo postergar otros programas casi tan necesarios como los anteriores. (Perossa, Mario L., 2006).

En el Protocolo de Kyoto, los países firmantes (países industrializados) se comprometieron en un futuro a reducir sus emisiones en promedio en un 5.2% con respecto al nivel de 1990, este acuerdo se pudo ratificar recién en 2005 con la entrada de Rusia, pues el mismo requería de la firma de por lo menos el 55% de los países y reunir también el 55% de las emisiones para la entrada en vigor del Protocolo.


El principal compromiso asumido por los países firmantes es el de reducir sus emisiones de gases contaminantes –denominados GEI (gases de efecto invernadero)-, para el lapso de tiempo conocido como “Primer Período de Compromiso” que abarca desde el 2008 hasta el 2012.

En el protocolo, se considera que cuando un país (obligado a cumplir con las metas de reducción asumidas en el Compromiso) no puede realizar las mismas por sí mismo, puede acudir a alguno de los tres mecanismos llamados de flexibilización siguientes:

1)    Comprar CERs a otros países integrantes del Anexo I, a los cuales le sobren bonos;

2)    Realizar planes de reducción de emisiones en otros países también del Anexo I y como última posibilidad

3)    Realizar inversiones en países que no son del Anexo I con transferencia de tecnología limpia que resulte en menores emisiones comprobables y por las cuales se puedan recibir bonos.

El funcionamiento global del sistema es el siguiente: una vez acordadas las metas de reducción (hecho ocurrido durante la COP 6 en Kyoto, Japón) y ratificado en el año 2005, quedan “asignados” permisos de emisión de GEI para cada uno de los países signatarios del acuerdo.


En función de ello muchos países están comprando bonos para establecer una reserva de éstos, además de crear oficinas gubernamentales para crear conciencia en la población sobre la hoy imperiosa necesidad de reducir de manera drástica los niveles de contaminación, además de crear oficinas normalmente llamadas Fondos de Carbono como un brazo del Ejecutivo especializado en el tema. Los mercados regulados por el protocolo de Kyoto están en Canadá, Europa, Japón y Rusia.

Según el Banco Mundial las emisiones globales de carbono alcanzan...


  

jueves, 10 de mayo de 2012

PFM, comercio y ambiente


Edwin Rolando García Caal

Un tema importante en los paneles internacionales de política, desde la creación de la Organización de las Naciones Unidas en 1945 es el tema de los productos forestales maderables. Este sector del comercio mundial posee una historia continua de negociaciones, tanto medioambientales como comerciales, que han influenciado su trayectoria tanto nacional como internacional. En el pasado, el tema forestal fue el primero de los recursos naturales abordado desde la perspectiva del agotamiento. Esto puede observarse en la publicación de “El turno forestal óptimo” de Faustmann en 1849, el programa de trabajo del PNUMA[1] que surgió de la conferencia de Estocolmo en 1972, y en la basta literatura en economía forestal que surgió después de las publicaciones de Samuelson en 1976.

En 1973 las estadísticas de ambiente, que ya eran un tema importante en el seno de la Comisión Económica para Europa –CEPE-, mostraban un acelerado agotamiento de los recursos del bosque en algunos países europeos, tal como lo había denunciado el inglés H. F. Barnes, con una publicación de 270 páginas titulada “GALL MIDGES OF TREES” en 1951. En América, el Servicio Forestal de los Estados Unidos, Región de California publicó a finales de 1950, un documento en el cual expone los principios fundamentales para combatir los incendios forestales que ponen en riesgo los inventarios de madera en pie, y en el mismo periodo, en “THE CLOSING OF THE PUBLIC DOMAIN” el autor E. Louise Peffer da cuenta de cómo Gifford Pinchot, presidente de los Estados Unidos de América se vuelve el principal defensor de la «lucha por la conservación», al preparar sucesivas medidas a adoptar para conservar los bosques públicos de dicho país.


En el presente, el tema de la protección de los recursos forestales se ha visto modulado por el paradigma del desarrollo sostenible. El interés por la implementación de indicadores forestales que evalúen la sostenibilidad del recurso parece remontarse al año 1992, año en el que la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) fundada en 1986, introdujo el concepto de “criterios e indicadores” como una terminología de la gestión forestal sostenible y a partir de estos, promover la certificación forestal.  Esta introducción del concepto estaba apoyada en la propuesta de llevar un manejo apropiado de todos los tipos de bosques, como tema de suma importancia en la Cumbre de la Tierra o Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992. En esa reunión se hizo un llamado a todos los países, instándolos a garantizar el desarrollo sostenible, basados entre otros componentes, sobre una Declaración de Principios sobre los Bosques.

Los otros componentes del CNUMAD, que dieron origen a una serie de convenciones sobre diversidad biológica, cambio climático y desertificación y un plan de acción para el siglo XXI, conocido con el nombre de Agenda 21, también tenían implicaciones para el manejo de los bosques. El agotamiento y la sostenibilidad forestal han sido tema de debate durante los anteriores 12 años. Inicialmente dentro del seno del Grupo Intergubernamental sobre los Bosques (GIB) (1995 – 1997), después en el marco del Foro Intergubernamental sobre los Bosques (FIB), (1997 – 2000) y a partir de octubre de 2000 a septiembre de 2007 dentro del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB). El desenlace de estas negociaciones ha sido la aparición de licencias para explotación, prohibiciones rotundas, restricciones limitadas en los países exportadores y certificación forestal.

A la par de estas consideraciones ambientales o inicialmente evaluaciones del agotamiento de los bosques, se encuentra el tema del comercio internacional. La Organización Mundial de Comercio, leal a sus principios de no intervención del mercado, apunta al tema de la competitividad internacional como una igualdad con las posibilidades y limitaciones del mercado interno. Este abordaje implica comprender los límites del mercado, así como los esquemas geográficos de las negociaciones y los patrones actuales de comercialización. Inicialmente, para caracterizar el mercado se puede decir que los productos forestales maderables que tienen acceso internacional, según las estadísticas de la FAO,  son principalmente los troncos de madera, trozas, madera aserrada, madera terciada, muebles, pulpa y productos de papel.

La leña y el carbón, a pesar de constituir el 55% de la explotación forestal maderable en el mundo, representan únicamente el 0.3% de los productos maderables comercializados internacionalmente, por lo que no se consideran productos de exportación. Asimismo, no es posible estudiar el comercio de los productos forestales no maderables, como el maguey, las especies silvestres y las plantas medicinales, porque contribuyen muy poco con su volumen y valor al mercado internacional y porque escasean las estadísticas sobre el comercio de estos productos. Aun más, según el peso porcentual de los productos transados en los mercados internacionales, se puede decir que...

Ver artículo completo.... Productos forestales maderables
  



[1] PNUMA es el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

lunes, 19 de marzo de 2012

Política industrial: éxito y fracaso... parte II

Edwin Rolando García Caal

Los países del este asiático emprendieron el camino de la industrialización con ideas claras respecto de las fallas de coordinación del mercado, especialmente en las primeras etapas del desarrollo industrial. Sus políticas hicieron hincapié en conductas cooperativas entre las firmas privadas y en estándares de transparencia en el desempeño. Para esto tuvieron una selectiva y muchas veces muy fuerte intervención gubernamental. En el mismo análisis es posible identificar medidas de política muy específicas. Al respecto se realizó el estudio denominado “The East Asian Miracle: Economic Growth and Public Policy” realizado por el Banco Mundial (1993) y dirigido por J. Page. Es claro que en estos países el gobierno intervino sistemáticamente y a través de múltiples canales. Dos fueron las vías de intervención. La primera de ellas se enfocó en los equilibrios macro económicos. La segunda vía se enfocó en intervenciones selectivas a las fallas del mercado. Sin embargo, todos los países tuvieron clara la idea de que el proceso de industrialización no tiene una explicación única. En ese sentido lo que para unos países era una falla de mercado para otros países del mismo este asiático no lo era. Esto dependía de sus objetivos.

En la primera vía, la estabilidad macro económica se garantizó a través de grandes inversiones en capital humano, sistemas financieros estables y seguros, limitadas distorsiones de precios y apertura a la tecnología extranjera. El gobierno motivó tasas de interés positivas pero bajas, posibilitó el crédito dirigido, realizó una promoción industrial selectiva y estableció políticas comerciales de empuje exportador. Se garantizó el marco para las inversiones privadas a través de incrementar la integridad del sistema bancario de tal forma que se incrementaran los niveles de ahorro con ahorristas no tradicionales (todos los bancos en la República de Corea y de las provincias de Taiwan eran de propiedad pública). Las políticas educativas se focalizaron en la educación primaria y secundaria para generar rápidos incrementos en las habilidades de la fuerza de trabajo. Para mantener un estado fuerte, se garantizó el capital humano de las instituciones de gobierno a través de las contrataciones de los servidores públicos con un servicio civil de alta calidad, capaz de verificar el desempeño de los empleados públicos. Se garantizó el puesto de trabajo pero a la vez se garantizó la calidad del servicio del empleado público. El gobierno no suplantó a las empresas sino buscó fortalecer sus limitaciones. Los entes de dirección económica, mantuvieron una distorsión de precios dentro de un rango permisible.  

En la segunda vía, inicialmente los países se abrieron a la tecnología exterior con características de bien público. No era posible motivar un rápido crecimiento si no se lograba aprovechar las tecnologías disponibles internacionalmente. Sin embargo, evitaron las tecnologías experimentales y las tecnologías muy anticuadas. Asimismo, no se pusieron como meta crear nuevas industrias sino mejorar la productividad física de las existentes. El gobierno estaba en busca del empresario innovador para llenar horizontalmente aquellos mercados incompletos. En la República de Corea se optó por los carteles industriales. En Taiwan se optó por el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. En Corea, Taiwan y Japón se siguió en la ruta de las empresas públicas mientras que en Dinamarca, Suecia, Finlandia, Tailandia, Malasia e Indonesia se optó por las empresas transnacionales. Cuando se encontró heterogeneidad entre firmas de una misma industria, antes de hacer grandes inversiones en investigación y desarrollo se promovió una rápida difusión de las tecnologías disponibles internacionalmente. Se apoyó a aquellas firmas que demostraron capacidad para competir con los países desarrollados con más rapidez que el resto. Japón, Corea y Taiwan realizaron promoción de las exportaciones con una limitada liberalización de las importaciones. Hong Kong y Singapur iniciaron la promoción de las exportaciones con una liberalización total de las importaciones.

Con el objetivo de incrementar la productividad, intervinieron los mercados seleccionados de una forma tan rigurosa pero amparada por la fuerte institucionalidad del Gobierno. Algunos países motivaron un incremento en la innovación a través de certámenes económicos públicos, que combinaron la competencia con los beneficios de la cooperación entre las firmas y el gobierno, asimismo permitieron la competencia y cooperación en el sector privado específico. El gobierno establecía las recompensas según el desempeño de las empresas. Los resultados eran verificados por las firmas que competían y por el gobierno. Al respecto se contaba con jueces competentes e imparciales. Quien mayor innovación lograba recibía la recompensa. El gobierno fue el encargado de diseñar los certámenes para que fueran inmunes a interferencias políticas. Las políticas agrícolas forzaron el cambio en la productividad pero sin cargar excesivamente de impuestos a la economía rural. Las fallas de mercado se estudiaron a nivel micro económico. Para resolverlas fueron evaluados los contextos locales, las capacidades tecnológicas endógenas alcanzadas por la industria, la capacidad para la transferencia y la necesidad del involucramiento o no del gobierno.  Se evaluó la necesidad de hacer una intervención continua o momentánea.

La experiencia de los países del este asiático muestra que los casos exitosos se deben a un conjunto de variables y al funcionamiento global del sistema. El cambio propicio incluye un Estado con instituciones sólidas y una adecuada promoción de la competitividad, en la línea de las ventajas comparativas. Promover una adecuada política industrial parece exigir entre sus características el poder de constituirse en un marco necesario para conformar el entorno de las firmas, considerando la infraestructura física, el aparato científico tecnológico, la educación orientada a la innovación, la red de proveedores y sub contratistas, los sistemas de distribución y comercialización, los valores culturales, las instituciones, el marco jurídico, metas de largo plazo pero con acciones con efectos de corto plazo, un proceso endógeno continuo, con responsabilidad de los empresarios y un sector público capaz de sancionar el comportamiento ineficiente, sin apadrinar la falta de competitividad.

El reto de la industrialización hoy, trae consigo prohibiciones interesantes. No es posible mantener bajos salarios, afectar el medio ambiente, hacer sobre protección de las firmas, dar elevados subsidios a las exportaciones, olvidar el beneficio social de las políticas. Todo ello depende y exige una elevada capacidad y creatividad gubernamental para diseñar y llevar a cabo las acciones sobre los distintos agentes económicos. Asimismo, el gobierno debe tener la capacidad institucional necesaria para mantener un marco macro económico consistente con la política industrial que se establezca y en lo que le compete mejorar el capital humano, hacer evaluación exante, durante y expost, en total transparencia, con objetivos claros y elementos de promoción decrecientes que permitan el paso de un sistema de premios a uno de castigos. Claro que los procesos de aprendizaje no surgen automáticamente, por eso también es importante saber que se cometerán errores, pero es mucho mejor cometerlos si resultan de esfuerzos dirigidos y no de resultados casuales.

Para ampliar y discutir:
Qué papel tiene la educación universitaria dentro del tema de la política industrial?

Documentos consultados: Kosacoff y Ramos, 1999. El debate sobre política fiscal. CEPAL.

Política industrial: éxito y fracaso

Edwin Rolando García Caal

En la historia reciente existen dos grupos de países que hasta antes de 1980 eran considerados países en desarrollo. Uno de ellos al que pertenecen los países Latinoamericanos y otro de ellos al que pertenecen los países del este asiático. Ambos grupos de países aplicaron medidas contrarias a lo que establece el conjunto de políticas del denominado Consenso de Washington. Es bien sabido que este consenso promueve la apertura económica, la desregulación y el proceso de privatizaciones (visión neoclásica pura). En Latinoamérica se encuentran las naciones que emprendieron el camino de la sustitución de importaciones a través de la protección del mercado interno y de una activa intervención gubernamental. En las economías del este asiático el gobierno intervino, sistemáticamente y a través de múltiples canales, denominados el equilibrio de la estabilidad macroeconómica, la formación de capital humano, la estabilidad de los sistemas financieros y de seguros, las distorsiones de los precios y la apertura a tecnología extranjera. Asimismo, el gobierno de los países asiáticos en mención, realizó una promoción industrial selectiva, especialmente de empuje exportador.

En Latinoamérica, para promover la actividad industrial se optó por una política de sustitución de importaciones. Se seleccionó del listado de importaciones de bienes de capital, uno que tuviera eslabonamientos hacia atrás y hacia adelante. En otras palabras, para motivar la producción de dicho bien era importante garantizar los insumos (eslabonamiento hacia atrás) motivando la existencia de firmas proveedoras de insumos y tecnología. Esto significaba garantizar las condiciones económicas de los sectores que alimentaban la industria. Asimismo se seleccionó a los servicios hacia adelante. Firmas responsables de proveer los servicios necesarios para la comercialización y distribución del bien de capital que se había decidido producir.  Un ejemplo típico de estas decisiones fue la producción de automóviles. Su fabricación necesita de muchos insumos y genera muchos servicios posteriores, inclusive la distribución de los combustibles, los repuestos y los servicios.
  
La elección de producir automóviles motivó la eliminación de aranceles para todos los productos de importación. También quedó libre de aranceles la importación de tecnología para producirlos.  Alberth Hirschmann llama a estos sectores, sectores pautadores. El objetivo de la política era romper la especialización respecto de los bienes primarios y por lo tanto corregir la balanza de pagos. Una debilidad de origen en la propuesta fue no considerar la forma de distribución de la renta en estos países. Los únicos sectores que podían pagar la importación de vehículos eran quienes más renta tenían. En ese sentido, para anular las importaciones de vehículos era necesario colocar aranceles altos. Por ejemplo, un arancel de 400% para la importación de automóviles. La otra pregunta interesante es, luego de lograr reducir las importaciones de autos a 0%, ¿quién produciría los automóviles dentro del país? Tampoco se consideró el poder de las compañías internacionales productoras de automóviles. En Colombia, por ejemplo, la Ford se internó en el país, decidió importar todas las partes aprovechando que no tenían aranceles y se puso a ensamblar los autos en Colombia. Usando la misma estrategia entran también la Fiat y la Renault.

Un problema inmediato fue que teniendo la garantía del mercado y evitada la competencia, las compañías empezaron a producir con rendimientos sub óptimos, se produce muy caro y debido a que la demanda es escasa se producen muy pocos autos por lo que la maquinaria es sub utilizada. Para continuar operando empiezan a producir motos, luego lavadoras y siguen en la línea de blancos. Esta situación hace que cada producto que se ensambla en el país tenga un alza en los precios. Hay un incremento acelerado en el capital pero no se generó empleo, por lo tanto hay una reducción en el nivel de empleo y un incremento sostenido en los precios. Algunos países reportaron incrementos en los precios de hasta 36,000 por ciento. ¿Quién paga la factura? Dos sectores. Por un lado el sector exportador, que no puede subir los precios porque su mercado es internacional y allí sí hay competencia y guerra de precios. Por lo tanto, insumos caros y precios altos provocaron que las firmas exportadoras se retiraran y abandonaran el mercado.  Este cierre de empresas provoca una caída mayor en el nivel de empleo. Por otro lado se encuentra el sector productor de alimentos y especialmente el sector agrícola. La subida del nivel de precios origina que los insumos se encarezcan y por lo tanto este sector pierde la estructura de precios de los insumos. Como no exporta sí puede subir los precios pero el Gobierno introduce controles de precios, como no conviene el incremento en el precio de los alimentos algunos países aplicaron la política de precios tope, esto y la presión de la inflación hicieron desaparecer al sector agrícola. Como se reduce la producción de bienes agrícolas, se inicia la importación de alimentos.

Lo mismo ocurre con los servicios básicos. La inflación hace subir el costo de los insumos, pero el Gobierno sigue manteniendo los precios con el fin de evitar un estallido social. Se llegó al extremo de que el Gobierno pagaba más cara la impresión de los tickets del transporte público que lo que la ciudadanía pagaba por dicho servicio. Hubiera sido más económico no cobrar. Como se reducen drásticamente las exportaciones (generadoras de divisas) y se incrementan las importaciones de insumos industriales y alimentos, inclusive los productos agrícolas que nunca antes se habían importado, se genera una crisis estructural de la balanza de pagos. Como hay cierre de empresas se incrementa el desempleo. En economía se sabe que un problema en la balanza de pagos es un problema de demanda, por lo tanto la solución no inflacionaria sería reducir la demanda. Sin embargo, los gobiernos no pueden hacer eso debido al desabastecimiento de alimentos, por lo tanto no les queda otra cosa que permitir préstamos que incrementan la deuda externa. Esta deuda no la negocia el Estado sino la empresa privada.

Las economías desarrolladas, en ese periodo están experimentando un incremento mayúsculo en el precio de los combustibles. Por lo tanto tienen un exceso de liquidez en sus economías (petrodólares). La salida que tienen es exportar capitales y convertir el exceso de liquidez en Deuda externa para los países en desarrollo. Pero las condiciones económicas de los países en desarrollo apuntaban a no llenar los requisitos para un préstamo. Cuando una familia está gastando el doble de los ingresos que recibe ningún banco le prestaría, porque tiene más certeza de que no le paguen. Sin embargo, el sistema financiero de los países desarrollados hizo caso omiso de la situación de crisis en los países en desarrollo y prestó todo el dinero que se solicitó. Esto se llama generar una burbuja económica….. (este artículo continuará). 


Para ampliar y discutir: 


Cómo quedaría un esquema que simplifique los efectos de la política industrial de sustitución de importaciones?