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lunes, 13 de julio de 2015

Los indicadores socioeconómicos

Edwin Rolando García Caal



Un indicador es de acuerdo con la historia de la humanidad, un instrumento que permite saber la ubicación espacial o temporal del sujeto. Los primeros indicadores mundialmente reconocidos fueron la brújula y el reloj. Pero el término indicador se ha posicionado en todas las acciones humanas. Tanto que a nivel de diccionario un indicador se define como “Un dato, objeto o información que sirve para conocer la ubicación y la intensidad de un hecho o para determinar su evolución futura y su situación de cambios o progresos” (Vox). 

Un termómetro es un indicador de la intensidad de la temperatura. El tablero de un carro está lleno de indicadores de la cantidad de combustible, de la cantidad de agua, de la velocidad, de la cantidad de kilómetros recorridos, de la cantidad de líquido de frenos, de la temperatura del motor, etc. El semáforo es un indicador que señala las posibles acciones a realizar antes de cruzar una calle. Hay indicadores que señalan si algo se cumplió o no. Hay indicadores que señalan si se está cerca de una meta o no. Hay indicadores que señalan los cambios, otros señalan lo que está permitido y lo que no, como los indicadores del baño de mujeres y de hombres. Una característica que deben tener los indicadores es su simplicidad. Los indicadores de tránsito por ejemplo, deben ser tan simples que puedan ser comprendidos por las personas que incluso no saben leer y escribir. Sin embargo, también se han creado indicadores que sólo pueden ser comprendidos por personas que tienen determinados estudios. Nos referimos a los indicadores numéricos. 

Un indicador numérico es resultado de una fórmula. La fórmula más sencilla puede ser una división, una suma, una resta o una multiplicación. Los más usados son las divisiones, cuyo resultado es una razón fácil de poder ser transformada en un porcentaje. Los indicadores numéricos también son llamados índices. Así por ejemplo, se puede hablar del porcentaje de analfabetismo en el país y cuando se expresa que ese porcentaje es 19%, los estudiosos pueden comprender que 19 de cada 100 personas no saben leer y escribir (índice de analfabetismo). Los cambios en este indicador pueden motivar alegría o tristeza, pero también señalan si se están haciendo buenos proyectos o no. En ese sentido, está claro que un indicador es una señal del resultado de los proyectos, programas o políticas implementados, o simplemente, la señal de que no se está haciendo nada. Cuando el indicador es un índice muy pequeño, como por ejemplo 0.00002 entonces en lugar de llevarlo a porcentaje (multiplicarlo por 100), puede ser multiplicado por 1000, como el indicador de natalidad (33 nacidos vivos por cada 1000 habitantes), si aún es un dato muy pequeño puede ser multiplicado por 10,000 como el indicador de mortalidad materna (140 muertes por cada 10,000 partos).

Los índices son los indicadores predilectos de las Ciencias. La Economía, la Demografía, la Sociología, la Psicología, la Ecología y en sí todas las ciencias, emplean índices que sirven como indicadores de avance o retraso en el estado de la humanidad en algún tema. El Índice Big Mac por ejemplo, es un indicador que permite comparar el poder adquisitivo entre países donde la cadena McDonald’s vende su hamburguesa Big Mac. Lo que se hace es convertir el precio del Big Mac de moneda nacional a dólares y con esto saber si el poder adquisitivo de los consumidores es alto o bajo. Si en un país el Big Mac cuesta 3 dólares y en otro país el Big Mac 2.5 dólares, entonces el segundo país tiene mayor poder adquisitivo. 

Para que un indicador sea socialmente aceptado debe ser confiable. No importa en donde se calcule o quién lo calcule, siempre debe dar el mismo resultado a partir de los mismos datos y por lo tanto, debe describir la realidad tal cual es. Esto también necesita que los datos siempre estén disponibles. El indicador también debe ser oportuno, porque si el indicador es publicado años después de ocurrido un suceso, entonces ya no sirve de nada. Hay indicadores de proceso, por ejemplo cuando el horno muestra la señal de cocción finalizada. Hay indicadores de producto, en este caso el indicador señala qué tan cerca se está de la meta (de vacunación por ejemplo). Hay indicadores de resultado, que indica si luego de haber alcanzado la meta, el resultado esperado se logró o no; por ejemplo, si la vacunación del 100% de niños contra la polio dio como resultado un indicador de 0 muertes por polio en ese lugar poblado. Hay indicadores de impacto (también llamados de largo plazo), por ejemplo, si luego de haber capacitado al 100% de los habitantes sobre la violencia intrafamiliar, diez años después en ese pueblo no hay denuncias de mujeres maltratadas o niños maltratados o esposos maltratados.

En el ámbito de los indicadores socioeconómicos, el indicador más relevante es el dinero. Tiene dinero, no tiene dinero, sin embargo, como es un indicador social y económico, interesa la medición del indicador a nivel de grupos humanos. El grupo de seres humanos que tiene dinero para cubrir todas sus necesidades se representa con un indicador de No pobreza. El grupo de seres humanos que sólo tiene dinero para cubrir una parte de sus necesidades se representa con un indicador de pobreza. Si en ese grupo de seres humanos que se representan con el indicador de pobreza, hay todavía un subgrupo que no tiene dinero para cubrir ni lo mínimo de sus necesidades, entonces se representa por un indicador de extrema pobreza. 

El país completo también puede medirse por la cantidad de dinero que posee en un año. Ese indicador se llama Renta Nacional. Los países son comparados por su renta nacional y por ejemplo, Guatemala está en la posición 79 dentro de un listado de 230 países en donde el número 1 es el país que tiene más ingresos. Panamá se ubicó en la posición 91, Costa Rica 93, El Salvador 107, Honduras 113 y Nicaragua 125 (CIA, 2014). Estos indicadores señalan que Guatemala está en el grupo de países de ingresos medios, pero a la vez señala que sus ingresos son mayores que la renta nacional de cada uno de los países de Centroamérica.

La Renta Nacional no es el único indicador del dinero. Por ejemplo, si consideramos la renta de un vendedor y sabemos que él recibe de renta Q1,200 por todo lo que vendió. También debemos comprender que no es todo el dinero que le queda, porque si pensamos detenidamente, Q1,200 vendió pero hay que restarle lo que gastó antes de vender (costos). En realidad él vendedor tiene una cantidad menor de dinero, lo que llamamos ganancia. Como los indicadores socioeconómicos tienen que ver con poblaciones y no con un solo vendedor, entonces a la ciencia lo que le interesa es medir la ganancia de todos los habitantes en su conjunto para un país por ejemplo, o para un sector de la economía. Pero no se le llama ganancia ni beneficio, se le llama Valor agregado. En Guatemala, se han identificado 229 sectores de la economía. Uno de ellos, por ejemplo es el sector construcción. En este sector se calcula el valor agregado que obtienen todas las empresas que trabajan en la construcción de carreteras, puentes, casas, edificios, muelles, etc. La sumatoria del valor agregado de todos los sectores (229) daría como resultado el valor agregado nacional. Este valor agregado nacional es llamado Producto Interno Bruto y se abrevia PIB. Este indicador es medido de forma anual y ha presentado en el país el comportamiento siguiente:



El PIB del año 2014 nos indica que el país en ese año tenía más riqueza que en el año 2013. Algunos analistas científicos señalan que el PIB por sí solo, no es un buen indicador para decir que un país está mejor que el año anterior, porque en el caso de Guatemala, el año 2014 tiene más población que en el año 2013. Esto sería como afirmar que una familia con cinco miembros tenía una ganancia en el año 2013 de 5,000 quetzales y en el año 2014 está igual porque tenía los mismos 5,000 quetzales de ganancia pero tuvieron un miembro más en la familia, por lo tanto la familia ahora es de 6 miembros. Entonces un mismo PIB no significa que estemos igual, al considerar el crecimiento de la población. También un PIB mayor puede indicar que estamos peor que el año anterior si nuestra población creció más de lo que creció el PIB. Por eso recomiendan dividir el PIB dentro del total de la población y así tener el PIB por persona (este indicador es llamado PIB per cápita).




No debemos malinterpretar el PIB percápita, ya que este no es un indicador individual sino de país, por lo tanto sólo sirve para indicar si el país tiene un valor agregado mayor que el año anterior lo que indicaría que el país está económicamente mejor. Las personas no se miden por el PIB. 

A pesar de la claridad que se puede observar en la gráfica anterior, para medir si un país está mejor o no en su economía, otros analistas señalan que la medición expuesta no es real, ni en el PIB ni en el PIB percápita. Veamos un ejemplo, si vendemos un tractor a quinientos mil y esa es toda la producción nacional, entonces 1 tractor es nuestra producción de país y 500,000 es nuestra Renta Nacional. Al restar los costos tenemos un PIB de 100,000. Si al año siguiente producimos 2 tractores y nuestra renta nacional es de un millón y nuestros costos son 800,000 entonces podemos afirmar que estamos mejor (PIB = 200,000). El Producto Interno Bruto representa en dinero (PIB monetario) la cantidad física de nuestra producción (PIB físico). Pero si al tercer año producimos los mismos 2 tractores, nuestros costos son 800,000, pero vendemos cada tractor en 550,000 entonces tenemos un PIB de 300,000. Esos trescientos mil en dinero aparentemente señalan más producción pero en realidad la producción se mantuvo en 2 tractores, lo que indica que el país no mejoró. La Renta Nacional y el PIB en realidad están siendo afectados por una variación en los precios y por lo tanto no representan una mejoría en nuestra riqueza. Los economistas sugieren restar las variaciones en los precios y así determinar un PIB a precios constantes. Esta afirmación hace necesario medir anualmente la variación en los precios, para saber cuánto hay que restarle al PIB que se calcula a precios corrientes. Esa variación en los precios es llamada inflación y su indicador es un porcentaje.



Históricamente cuando se notó la importancia de medir la inflación, algunos analistas recomendaron medir la inflación pero no del cien por ciento de los productos de un país, sino sólo de aquellos que afectaban el consumo final de los hogares, este indicador es llamado IPC o índice de precios al consumidor. También se estableció la necesidad del cálculo del IPP o índice de precios al productor, que mide la inflación pero sólo de aquellos productos que sirven como materia prima para los principales productos de la producción nacional. A continuación un resumen de los principales indicadores socioeconómicos de Guatemala.


Las reservas monetarias internacionales representan la variación del ahorro que el país logró durante un año en moneda extranjera, en este caso en dólares de los Estados Unidos depositados en el Banco de Guatemala, esto se calcula sobre la cantidad total que había ahorrado al año anterior. En este indicador es importante determinar cuánto dinero extranjero ingresó al país (Divisas). Sus principales fuentes son los turistas, las exportaciones y las remesas familiares. Pero ese dinero sirve para pagar las importaciones, por lo tanto cuando aún sobra, forma parte del ahorro en divisa extranjera, lo que se denomina reservas monetarias internacionales. También se mide la cantidad de masa monetaria (o dinero) que circula en el país (M1). Cuando ese dinero (en efectivo) también incluye el dinero electrónico (tarjetas de crédito, cheques y tarjetas de débito) entonces se denomina M2. Los precios además del IPC y del IPP pueden medirse para un solo producto, el más interesante es el precio del dinero, lo que se mide con las tasas de interés. Tasa activa cuando el Banco cobra un precio por los préstamos y tasa pasiva cuando un banco paga intereses por ahorro de los cuentahabientes. Finalmente, puede explicarse que es importante medir la actividad financiera del Gobierno. Ya sea el déficit de sus ingresos menos sus egresos (déficit presupuestario) o su deuda (préstamos a nacionales o a países extranjeros). En iguales términos también se mide la deuda privada. (Descargar documento)

Bibliografía

BANGUAT (2015). Guatemala en cifras 2015. Banco de Guatemala. 72 páginas. http://www.banguat.gob.gt/inc/ver.asp?id=/publica/guatemalaencifras2015.htm&e=120887. 

CIA. (2014). The World Factbook. Washington: CIA/Central Intelligence Agency. Obtenido de https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2147rank.html 

INE (2013). Caracterización estadística de la República de Guatemala al año 2012. Instituto Nacional de Estadística de Guatemala, Noviembre. 76 páginas. 

Vox (sf). Diccionario de la Lengua Española. SPES. En línea. http://www.vox.es/cgi-bin/index.pl#


lunes, 18 de febrero de 2013

Manifestaciones de los problemas socioeconómicos de Guatemala al 2012


Edwin Rolando García Caal
Introducción
Las necesidades del análisis político, la urgencia de gestionar adecuadamente la educación, la alimentación, el ambiente y  los servicios de salud en Guatemala y el reconocimiento de las tendencias del contexto económico para cada uno  de estos temas, de interés creciente en los países en vías de desarrollo, hace surgir el presente documento. No es exhaustivo pero tiene la firme intención de apoyar el diseño de estrategias y mecanismos financieros que posibiliten la sostenibilidad de los servicios públicos y  un ambiente natural que permita garantizar la calidad de vida para la sociedad.
Se debe considerar que erogar recursos económicos sin analizar de manera individual y sistémica, la problemática de cada uno de estos sectores, no significa resolver los problemas, más bien posibilita conservar estructuras y procedimientos caducos, cuya tendencia siempre ha sido obtener mayores presupuestos, pero que no implica necesariamente mejorar la prestación de los servicios y mucho menos  conservar los recursos de la sociedad. Dado que existen muchas otras variables  importantes,  cítese como ejemplo, las capacidades de las instituciones a cargo de estos temas, planes pocas veces evaluados desde la perspectiva del impacto, ausencia de mecanismos de seguimiento y relaciones transversales  y de coordinación interinstitucional, lo mejor que se puede hacer desde un ángulo de usuario y ciudadano es evidenciar las principales manifestaciones de los problemas socioeconómicos, en el sentido de llamar la atención de que en el análisis son muchos los elementos que cuentan.
Ningún gobierno e institución pública puede encarar y/o enfrentar táctica y estratégicamente las presiones y amenazas sociales si no considera el problema social como un todo. Los problemas socioeconómicos tienen que ver con capacidades (físicas-humanas-técnicas); con impunidad; con desastres naturales y cambios ambientales, así como con la necesidad de generar de información y datos. Los alcances de las políticas públicas resultan influenciados por incentivos económicos y de otra índole, participación pública, voluntad política y otros, todo esto cuenta a la hora de hacer políticas.
En la actualidad, el Instituto Científico de Investigaciones Aplicadas al Ambiente y Desarrollo se encuentra permanentemente haciendo investigaciones económicas, con el resultado esperado (esperanza estadística) de fortalecer la Política Nacional. El ideal es apoyar en la construcción de planes públicos con Sostenibilidad Financiera, pero también con capacidad para fortalecer la Gestión Ambiental, porque si se hace a un lado provocará tarde o temprano el colapso del país.
Este documento es un esfuerzo específico del Departamento de educación del ICIAAD y pretende incrementar capacidades de análisis del entorno socioeconómico en las personas interesadas. Sabemos que la educación enfrenta serias amenazas y una de ellas es la elaboración de documentos de poco contenido, puntualizados en el diseño más que en la información y con muchas limitantes  de profundidad y de temporalidad, ya que no presentan información actualizada. Aquí está nuestra contribución.
Contexto de país
Guatemala es un país que tiene un bajo nivel de desarrollo tanto económico como social. Su índice de desarrollo humano al año 2010 era 0.56, el más bajo de C. A., le seguía Honduras con 0.6, El Salvador con 0.66, Belice con 0.69, Costa Rica con 0.72 y Panamá con 0.76 (PNUD, 2010). A pesar de eso, sigue ostentando el puesto de la economía más pujante y dinámica del istmo centroamericano. Mientras Costa Rica en un segundo lugar reportó en 2010 un PIB de 34,346 millones de dólares, el PIB de Guatemala en 2010 fue de 40,624 millones de dólares (Informe Estado de la Región, 2011). La debilidad de su estructura económica de agro-exportación se ha mantenido constante durante cientos de años. Mantiene también una matriz de alta concentración de la propiedad, una política financiera de carácter conservador, que hace dependiente de la tributación indirecta los ingresos del Gobierno. Mientras tanto la infraestructura institucional parece no responder al hecho de que al año 2011 el 59.1% de su población vivía en el área rural. La tasa de crecimiento de la población es particularmente alta, ubicándose cerca del 2.4% anual para el año 2010. Este dato es un tanto delicado, si se compara con el también elevado índice de pobreza extrema que posee (13% según la ENCOVI, 2011, contra 5.2% de Costa Rica al año 2010 según el Informe Estado de la Región, 2011). Esta situación mantiene en una presión continuada el equilibrio de sus ecosistemas naturales y ha puesto en peligro de extinción muchos de sus recursos genéticos. Durante cientos de años los ciudadanos de este país vivieron bajo regímenes autoritarios sin embargo, a partir de 1986, surgió una apertura democrática que a la fecha le ha permitido contar con 8 gobiernos civiles.
Cada uno de estos ha establecido políticas de Estado que de alguna manera han posibilitado espacios de participación ciudadana en los proyectos desarrollo nacional. No obstante, el devenir de los tiempos ha transcurrido bajo una dinámica particular, cargada de problemas económicos, políticos, sociales y culturales, cuyas manifestaciones se hacen cada vez más impactantes en el sentir nacional e internacional. La estructura económica del país es bastante frágil. Principalmente en el agro. Esta situación ha intensificado la migración campo-ciudad (18,994 personas en 2010), incrementando la demanda de servicios y empleo y promoviendo la migración internacional (1, 590,832 habitantes al 2009, OIM, 2009). Durante el periodo 2010-2011 el traslado de lugar de residencia de las personas del interior del país hacia la ciudad capital de Guatemala fue 75,174 personas (SEGEPLAN, 2011). La falta de financiamiento para las actividades de Gobierno, por el creciente déficit fiscal ($595 millones en 2008 a $1.226 millones en 2010), buscó salida en el endeudamiento externo y en el periodo 2008-2011, también en el endeudamiento interno y en la generación de una deuda flotante muy alta, que dicho sea de paso violó de forma flagrante dos normas jurídicas específicas. Deuda flotante que surgió especialmente por la contratación de obras públicas que no tenían sustento en el presupuesto de la nación y por acciones políticas de dudoso origen. Estos gastos, presionan para elevar los presupuestos de los años venideros, pues los proveedores exigen el pago por los servicios prestados. Por otro lado, la falta de pagos parciales a las obras contratadas ha culminado en el paro de la construcción de infraestructura pública, originando cierto resentimiento en la población beneficiaria, que a manera de evaluador social manifiesta su sospecha de que las adjudicaciones han sido fraudulentas. A la situación descrita se suma el problema de la violencia y la inseguridad ciudadana. En el país se han climatizado tres tipos de violencia. Una primera surgida del problema latinoamericano del narcotráfico (violencia organizada), otra surgida de la coincidencia de comunidades y grupos sociales casuísticos, protagonistas de linchamientos y actos vandálicos, que en su desesperación y sensación de abandono, han encontrado en las medidas de hecho una salida psicosocial a la necesidad de justicia (violencia reaccionaria). Esta violencia reaccionaria utiliza también información pública para hacer surgir acciones de rebeldía social y desesperación de las masas. Hay una tercera clase de violencia surgida en el seno de las nuevas generaciones, desorientadas y sin metas claras del porvenir social y personal, que en moda desde el 2011, han hecho competencia por crímenes cada vez más grotescos como muestras de poder y osadía (violencia emergente).
La juventud es cada vez más violenta, posiblemente por la falta de una educación moral que fue retirada de las escuelas públicas en cumplimiento de un mandato legal de educación laica, pero que también de manera práctica fue retirada del seno familiar, debido a las presiones que ambos padres tienen por buscar más ingresos. Sobre las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), ha descansado la parte operativa de la mayoría de políticas en los últimos 7 periodos presidenciales. El estribo para esta situación ha sido que cada gobierno ha apelado a la organización comunitaria como el mecanismo de conciliación ciudadana. Sin embargo, trasladar recursos a las ONG también ha caído en la trampa de la corrupción. El nuevo gobierno que tomó posesión de las arcas del estado el 14 de enero de 2012 no ha planteado aún una estrategia definida en torno al trabajo con las ONG; únicamente ha hecho publicidad en acciones de nutrición (Pacto hambre cero), y de salud (Ventana de los 1,000 días). A pesar de los avances, que cada gobierno declara en los documentos y discursos oficiales, los índices de evaluación social parecen arrojar fuertes déficits de atención en cuatro áreas básicas. Estas son la vulnerabilidad ante los fenómenos naturales, los problemas de la educación, los problemas de la alimentación y los problemas de la salud.  Dichos temas se abordan a continuación…

jueves, 22 de septiembre de 2011

Alimentación y nutrición en Guatemala

Edwin Rolando García Caal

Como la mayoría de personas que han estudiado la primaria saben, los humanos necesitamos nutrientes y otras sustancias alimenticias importantísimas para reconstruir infinidad de tejidos especializados y mantener el estado general de salud individual. La insuficiencia o el exceso de estos nutrientes constituyen una condición dietética llamada malnutrición. Los nutrientes se clasifican en cinco grupos principales denominados proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Los científicos y estudiosos de la salud humana, consideran que el consumo equilibrado de estos nutrientes (con excepción de los carbohidratos) es esencial para mantener la salud y el desarrollo normal de todos los sistemas del cuerpo.  Los estudiosos también han descubierto que la ingesta de carbohidratos no es esencial, debido a que el organismo los transforma a partir de las proteínas (Microsoft Encarta, 2007).

Es importante aclarar que la alimentación no necesariamente significa nutrición, ya que vista desde una acción independiente, la alimentación se refiere al consumo de alimentos cuya dieta depende de la producción local, el transporte, los métodos de conservación y la cultura específica de cada grupo social. Así, por ejemplo, es difícil encontrar en otros lugares del mundo el “revolcado” o el “caldo de chunto”, entre otras miles de comidas específicas de Guatemala.  En ese sentido, lo importante es combinar la alimentación de manera inteligente, de tal forma que se convierta en nutrición.

Hasta antes de 1970 se consideraba que evitar la malnutrición era una responsabilidad individual que dependía únicamente de los jefes de familia. Sin embargo, posteriores análisis entre delegados de la salud de todos los países del mundo y otros profesionales que asistieron a foros y seminarios sobre nutrición, definieron que la alimentación y como consecuencia la nutrición, son una responsabilidad del Estado. Asintieron que una adecuada Nutrición, hace hincapié en indicaciones dietéticas y líneas nutricionales que deben ser elaboradas por los organismos de la salud de cada país, sobre la base científica de la cantidad de nutrientes que necesitan las personas en función de la edad, sexo, nivel de actividad física, estado de salud, antecedentes genéticos y las condiciones geográficas de su localización.

Para garantizar que la población tenga acceso a los nutrientes básicos recomendados para el país, las instituciones responsables han elaborado indicadores como la canasta básica de alimentos (CBA). EL Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), indica que para el caso de Guatemala, la CBA debe incluir Maíz, Frijol, Arroz y Trigo. El Estado tiene la obligación de garantizar la producción y el abastecimiento de estos alimentos. De esa forma, se debe reconocer que la alimentación y como meta, la nutrición, son dos conceptos necesariamente ligados al objetivo de Estado denominado “seguridad alimentaria”. En La Cumbre Mundial de la Alimentación (1996), se definió seguridad alimentaria como…

Ver artículo completo: ... Garcia, E. (2010) Alimentación y nutrición en Guatemala

sábado, 3 de septiembre de 2011

Los problemas de la educación en Guatemala

 
Edwin Rolando García Caal

En Guatemala la educación es impartida por dos sectores: el sector público o estatal, a través de las escuelas oficiales del Ministerio de Educación, y el sector particular o privado (incluyendo a los Institutos Básicos por Cooperativa que surgieron a partir de 1979). Esta es una estructura funcional que ha permanecido invariable durante décadas. Especialmente porque la presión por mejorar el sistema educativo sólo ha sido abordada de manera reciente. Posiblemente el análisis más enfático sobre los problemas educativos de Guatemala surge posterior a la proclamación de la Declaración Mundial de Educación para Todos, realizada en Tailandia en el año 1990 (ITEPT, 1998). Este análisis de carácter internacional propició entre 1991 y 1992 la formulación de un Plan Nacional de Acción de Educación para Todos, el cual en su parte introductoria solicitaba esfuerzos destinados a causar impactos cuantitativos y cualitativos en la educación en Guatemala, que en ese entonces se definió como un proceso en condiciones de pobreza y de marginalidad social.

En efecto, al año 1990 todo el sistema educativo respondía a contenidos impartidos en español y con una baja cobertura, sin tomar en cuenta que de forma legal ya se reconocían las características de una sociedad multiétnica, pluricultural y multilingüe (Constitución Política de la República de Guatemala, Artículo 66).

En la práctica de la educación no se contemplaban acciones específicas de apoyo a la educación de menores con discapacidad o con problemas de aprendizaje, una muy baja cobertura en el aprestamiento preescolar, escasa capacitación docente y en algunos lugares nula, ya que hasta 1989 se había creado un Sistema Nacional de Mejoramiento de los Recursos Humanos.

El enfoque de la educación estaba centrado en el nivel primario y sin embargo las tasas de cobertura eran muy bajas. Esto a pesar de ciertos preceptos legales. En la Constitución Política de la República de Guatemala, la Sección Cuarta del Capítulo II -Derechos Sociales-, del Título II –Derechos Humanos-, está establecido que la educación pre-primaria, primaria y básica es un derecho y una obligación para los habitantes del país (artículo 74). Es obligación del estado proporcionar y facilitar la educación a sus habitantes sin discriminación alguna, (artículo 71), y ordena que la administración de la misma sea descentralizada y regionalizada (artículo 76).

Una breve revisión a los datos que guarda el Anuario Estadístico del Ministerio de Educación,  informa que en 1993 el MINEDUC recibió una aportación financiera de 789.3 millones de quetzales (una porción del PIB que no superaba el 1.2%), de los cuales el 50.4% se orientó al nivel primario. En ese mismo año, según el Anuario Estadístico,  se logró una tasa de atención en el nivel pre-primario de 31%, lo que indica que de cada 100 niños en edad para estudiar la educación preprimaria sólo 31 lo estaban haciendo. La tasa de atención en el nivel primario era de 68% y en el nivel básico 18%. El nivel diversificado tuvo una cobertura de 12%, servicio altamente concentrado en la ciudad capital.

En 1993 con una población nacional de 9.5 millones de habitantes, el índice de analfabetismo a nivel nacional era de 58.1% mientras que para ese año, el Comité Nacional de Alfabetización atendió únicamente a 6,483 alfabetizandos (CONALFA, 1994). En 1990 se inició el programa de educación bilingüe, con resultados para 1993 de 25,281 estudiantes atendidos. No obstante el panorama planteado tenía problemas de calidad muy marcados. La tasa de promoción a nivel general rondaba el 79%, con una deserción del 10% y una población docente de 46,148 maestros.

Es por esta razón que las publicaciones que refieren los resultados de la Educación únicamente se enfocan en el análisis de la inscripción, porque no resulta alentador informar que de cada mil niños que ingresaban al sistema escolar, únicamente 200 salían del sexto grado de primaria. Los programas y metas tuvieron resultados poco relevantes hasta 1995, periodo en el que se puede decir que la situación se mantuvo invariable. Entre 1995 y 1996... 

lunes, 22 de agosto de 2011

La Política ambiental y los recursos forestales en Guatemala




Edwin Rolando García Caal

Guatemala es un territorio ambientalmente privilegiado. Posee una diversidad natural que lo sitúa como uno de los países con mayor endemismo en el continente. Su importancia en materia de biodiversidad es tal, que se encuentra en la tabla de las 25 ecorregiones prioritarias para la conservación, según el diseño de Conservación internacional, citado por Mittermeier, et al (1999).  Al mismo tiempo, el país es uno de los ocho centros mundiales de origen de plantas cultivadas, junto con México y Centro América. Aun así, la riqueza de sus recursos naturales tiene que competir por un espacio que trascienda la importancia que social y económicamente ha ostentado la diversidad cultural con la que también se cuenta.

En efecto, consciente e inconscientemente, la estructura socioeconómica de Guatemala se fundamenta principalmente en el paradigma utilitarista de la naturaleza.  Según el Perfil Ambiental de Guatemala (IARNA/URL-IIA, 2006),  la dinámica del manejo de los recursos naturales en el país se ha caracterizado por una lógica extractiva. Esta lógica ha permitido que las principales acciones y políticas de índole económica intenten beneficiar a la población, pero sin considerar la sobreexplotación, la pérdida, la degradación y el desequilibrio de los ecosistemas naturales terrestres.

Además de reconocer que existe dificultad para administrar los recursos situados sobre el suelo, también se debe aceptar una dificultad mayor, para el manejo de las áreas silvestres acuáticas, por su naturaleza biofísica de bien público. Esta situación se acentúa por la falta de una estrategia nacional en materia de acceso, uso y conservación de ecosistemas acuáticos continentales y costero-marinos. Tales situaciones muestran la debilidad de la política ambiental con visión de futuro y acarrean consigo una latente necesidad por evaluar la efectividad de la misma.

La política ambiental del país, como tal, podría medirse a través de la institucionalización de sus acciones.  Estas acciones han sido encaminadas hacia cuatro dimensiones históricas, primero la implementación de incentivos para la explotación de los recursos, segundo las normativas de regulación, tercero los programas de protección y muy recientemente los proyectos de autogestión.

Aunque las preocupaciones ambientales han sido encaminadas por el contexto internacional y Guatemala ha participado activamente avalando los acuerdos internacionales que tratan el punto del deterioro ambiental, es discutible la aplicabilidad que estas iniciativas han tenido  en el país. Lo que ocurre es que en Guatemala, para que una política ambiental pública se desarrolle adecuadamente, debe contar como requisito importante con una Ley. A partir de la Ley, es necesario que se establezca la estructura organizacional que le de vigor. Esto, aunque lento, se ha hecho. Sin embargo, el talón de Aquiles”del desempeño político, señalado acertadamente por Acquatella (2001), es la solidez de las organizaciones, la disponibilidad de la información,  la credibilidad y la coherencia de las acciones. Aun más, una debilidad de orden superior que afecta el buen desempeño de las políticas ambientales en el país, una vez institucionalizadas, es el financiamiento y sus fuentes. Ocurre que...